Thursday, April 27, 2006

La historia de su llegada






Hola... Soy Marinés, la mamá de Sebastián, y veo que ya se metió a mi página a anunciar su llegada y a alejarlos de mi blog ofreciendo el suyo. De manera que ya ni pasarán por aquí... además, ya no hay panza.
Igual, para los que se topen con la paginita, quise venir a contarles cómo fue la llegada de nuestro precioso, muy activo y muy comelón hijo.

Resulta que el mismo 12 de abril, fecha que se supone saliera Sebastián, a eso de las 5.30am, me empezó un dolorcito como de cuando se acerca el período. El dolorcito se fue, y regresó a las 6.30am... se fue de nuevo, y regresó a las 7.30... A las 8.30 fui al baño y vi sangre en el inodoro... sangre muy limpia, como la que sale cuando te cortas. A eso de las 10am llamé a la oficina del doctor para contarles. Resulta que los dolorcitos ya estaban sucediendo cada 20 o 30 minutos. Me dijeron que pasara por el hospital para monitorearme; era la 1 de la tarde. Llegué allí con mi mamá, me dijeron que me quitara toda la ropa, me quedara en la batita de hospital, y me pusieron chupones y correa en la panza. Se escuchaba el latido del bebé, y también podían medir mis contracciones, que ya sucedían con mayor frecuencia. Cerca de 1 hora más tarde, o quizás más, no recuerdo bien, me dijeron que era muy temprano para Sebastián salir, cosa que ya sabía... me dijeron que todo estaba bien, que fuera a casita. Salimos, estaba hambrienta, así que paramos en en el restaurante francés Madeleine a comer... ahí tenía contracciones cada 5 o 7 minutos, pero controlables. Yendo hacia casa se intensificaban. Seguí trabajando esa tarde, e inclusive quería ir a caminar, a eso de las 5pm, pero casi no pude ni ponerme las zapatillas. Así que me desconecté, no sin antes anunciar a unos cuantos en línea que tenía "dolorcitos". Esos dolorcitos se siguieron intensificando... Estuve en la sala, en el comedor, en la escalera, y terminé en el cuarto. Sergio me midió las contracciones por 4 horas... sucedían cada 2 o 3 minutos, estaban incontrolables, vomité dos veces... ya no podía más. Me senté en la mecedora, caminaba por el cuarto, pero ya no podía soportarlo. Eran las 9.00 de la noche, cuando le dije que ya no podía más, que me llevara al hospital. Ya no había espacio entre una contracción y otra, y se me hacía difícil respirar. Me monté en la guagua, y fuimos al hospital mami, Sergio, y yo. El camino se me hizo eterno, y para colmo, nos tocaban todos los semáforos en rojo. Creí que me iba en un desmayo por el dolor... Mientras, mami y Sergio me consolaban, hasta que llegamos. No me pude bajar del carro sola. No podía... Me buscaron una silla de ruedas, y así subimos al piso de maternidad. Esperamos a que nos buscaran cuarto, me acostaron y estuve en esas aguantando dolor hasta casi la 1am. Me pusieron una inyección para controlar el dolor, y me dieron una pastilla dizque para dormirme... ninguna me funcionó. Como a las 3am ya no podía conmigo. Resulta que estaba teniendo contracciones fortísimas, pero solo había dilatado un cm. No pude más, y le di un Sí a la epidural, que me permitió ser feliz. Qué alivio tan inmenso! Gracias Papa Dios por haberle brindado al hombre la sabiduría para crear cosa semejante.
Procedieron a ponerme pitusina, a ver si dilataba más. A las 11am-mediodía del 13 de abril, me vino a chequear la doctora. Me dijo que ya había dilatado 5cm, y que si seguía así, ya que lo normal es que al menos una dilate 1cm por hora, a las 5pm de la tarde, ya estaría lista para pujar. Todos seguíamos pendientes, entre el latido del bebé, mis contracciones, y mis bajones de presión. Pero a todo ésto, el nene aún seguía arribita. Continuó la espera, hasta que a las 5.30pm, llegó la doctora a chequearme para ver si estaba lista para dar a luz. Yo estaba súper segura de que era el momento. Estaba lista para pujar! Sentía que el nene estaba próximo a salir, porque tenía una presión fuerte allá abajo. No me había suministrado más anestesia desde que me la pusieron en la madrugada porque quería poder pujar sintiendo. Al acercarse la doctora, pedí que salieran del cuarto, y que sólo Sergio se quedara. La doctora me chequeó, y me dio la triste e inesperada noticia, de que en esas 5 horas, quizás había dilatado un cm más... O sea, tenía 6, y necesitaba 10 para poder dar a luz. Así que me dijo: "Are you ready for a C-section?" Yo, entre sorprendida y afligida le pregunté: Podemos esperar un poco más? A lo que me contestó: "No, ya hemos esperado más que suficiente. Te pusimos pitusina hace rato, y el nene no se ha encajado, no hay nada más que hacer". Miré con ojos llorosos a Sergio, sentado a mi izquierda, luego la miré a ella, y le dije: "Ok". Me explicó los riesgos de una cesárea, y me trajeron un papel que debía firmar para autorizarla. Salí del cuarto donde se supone que diera a luz como a las 6pm. Me trasladaron a sala de operación, no sin esperar a que llegara el anestesiólogo a inyectarme más anestesia. Yo temblaba del miedo. Me iban a abrir la panza. No se supone que sucediera así. Ese no era el plan. Yo había visto videos de cesárea, y no eran nada divertidas. Me daba pavor.
El cuarto de operaciones era blanco y azul claro, frío, y había al menos 10 personas. Me pusieron en una cama, como si me fueran a crucificar, con los brazos hacia los lados, y una cortina de mi pecho hacia abajo. Pregunté por Sergio, que aún no estaba allí a mi lado. Me dijeron que ya iba a llegar. Llegó pronto, lo ubicaron a mi lado izquierdo, y detrás de mí estaba la asistente del anestesiólogo, hablándome, tratando de entretenerme, mientras todo mi cuerpo seguía temblando sin cesar. Le pedí a un Sergio con cara de asustado que no parara de hablarme. No pasó nada cuando sentí, sin dolor, claro, que me empezaban a abrir. En menos de 3 minutos sacaron a nuestro Sebastián. Lo vi cuando lo pasaron por el ladito. Sergio lo siguió hasta la camita donde lo iban a limpiar, y luego se lo dieron. Mientras, yo, cuellotorcido, tratando de verlo, pero aún crucificada, hasta que me cosieron puntos adentro y afuera. Yo sólo quería poder salir para agarrar al muchachito, pero me llevaron al 'recovery', que más bien fue tortura, porque me trataban de sacar 3 tubitos de sangre para mandar junto a la sangre del cordón umbilical de Sebastián. Cuatro personas trataron, y no me encontraban vena, así que aún hoy cargo con el brazo izquierdo con moretones de ocho intentos (no podían tratar con el brazo derecho porque ahí tenía sueros)... todo sea por la salud de nuestro nene. Mientras, en el piso de arriba, ya estaban Sergio, mami, papi, y la mamá de Sergio, Barbarita, viendo como bañaban al nene, hasta que lo acostaron en la camita del nursery. Al rato me subieron, pidieron que Sergio, y nuestros papás salieran del cuarto, y me trasladaron de una cama a la otra. Al ratito me trajeron a Sebastián, y ya me olvidé de todo. Ya empezamos nueva vida, y estamos megafelices... Cada día nos emocionamos más.
Los seguiremos manteniendo al tanto en el blog de Sebastián: http://yosoysebastian.blogspot.com/

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